GTD Aplicado

GTD Aplicado, la presentación que hice en el último evento Cadius San Sebastián del 2010 (23 de Julio del 2010, ese mismo día durante la cena nació The Mêlée!).


GTD Aplicado »

Planteamiento

En esta presentación traté de explicar cómo poner en práctica GTD, uno de los métodos más populares de productividad personal. Al principio pensé que la presentación debería estar centrada en explicar cómo aplico GTD a mi vida diaria, tanto personal como profesional: qué herramientas he elegido y cómo la uso, qué principios sigo y qué hábitos considero clave…

De ésta manera creía que podría ilustrar fácilmente cada uno los componentes que forman un sistema de productividad personal. Hasta que pasé a preparar y organizar los contenidos de la presentación.

Algo no encajaba. Quería hablar sobre productividad personal, pero lo estaba planteando desde una perspectiva demasiado particular y limitada. De qué valía explicar lo que a mí me funciona, si las necesidades o forma de pensar de otra persona pueden ser completamente diferentes. Cada uno tenemos una forma distinta de pensar, y reaccionamos de forma distinta frente a una mismo estímulo o situación.

Y éso es algo que no suelo ver reflejado en mucha información relacionada con productividad personal y por extensión de cualquier otra metodología (ya sea programación, gestión de proyectos…), lo considero uno de los errores más habituales, pensar que todos somos iguales, que pensamos y reaccionamos de la misma manera y que tenemos las misma necesidades. Cada persona es un mundo y su vida transcurre en diferentes contextos, que ni son el tuyo ni el mío.

Así que cambié el planteamiento. Traté de definir qué aspectos componían un sistema de productividad personal. Llegando a la conclusión de que cualquier método podía ser deconstruido en principios, herramientas e implementaciones. Lo que me ayudó a diferenciar y separar mi implementación particular de los aspectos más universales.

Ahora ya tenía por un lado los ingredientes (principios, herramientas e implementaciones) y por otro lado el plato (mi implementación personal, que pasaba a ser un mero ejemplo o caso práctico). Cada uno ya podía cocinárselo a su gusto.

Desarrollo

En la visión de GTD que planteo no hay reglas estrictas ni verdades absolutas. De todo lo que expuse sólo será válido aquello que se adapte a tu forma de pensar y a las necesidades de tus proyectos. GTD no está centrado en las herramientas ni en cómo las usas. Herramientas y posibles implementaciones hay tantas como personas, pero principios simples y claros unos pocos. Tienes que encontrar tu propio camino. Aquél en el que te sientas cómodo.

El único consejo que doy para no perderse entre tantas opciones de herramientas e implementaciones es que siempre eligas la solución más simple posible que se adapte a tus necesidades (proyectos personales o profesionales) y a tu forma de pensar. Simplifica. Siéntete cómodo. GTD se tiene que adaptar a ti, a tu forma de pensar y trabajar, y no al revés. No todo el mundo necesita el mimos nivel de detalle, de control, de organización… Lo que a ti te vale no tiene por qué ser aplicable a otros. Ya sea por preferencias personales o por escalabilidad de las necesidades de tus proyectos. Todo depende del contexto. Productividad personal e intransferible, ajustada a tus necesidades, un método que no se interpone en tu camino si no que sigue tu ritmo.

Por otro lado, también quise transmitir que no hay que obsesionarse con los principios, herramientas o implementaciones, tratando de determinar si lo que se está haciendo “es GTD o no es GTD”. Ese es otro problema muy común, gente preguntándose si lo que hacen “es o no es GTD”. Ése no es el fin. El fin no es hacer GTD “per se”. No por cumplir con cada uno de sus principios y aplicarlos cómo alguien te haya dicho vas a ser más productivo.

Has de experimentar y aplicar sólo aquellos principios que faciliten tu vida personal o profesional. Y ya está, puedes ignorar el resto y romper cualquier regla. GTD no se trata de un método rígido, es absolutamente flexible. De hecho al inicio de la presentación propuse una reflexión para que cada uno pensara si iba a necesitar aplicar algo o incluso nada de lo que iba a explicar sobre GTD. Y también al final de la presentación dije que “GTD es un framework”, en el sentido de que puedes tomar y aplicar sólo aquellos principios que consideres necesarios, adaptándolos a tu forma de pensar y trabajar.

Recuerda, lo que a una persona funciona no tiene por que hacerlo para otra. Esto es algo que parece ser obviado en muchos artículos sobre productividad personal. Tenlo en cuenta al menos cuando leas algo relacionado: cuáles son sus principios ¿encajan conmigo?, qué herramientas usa ¿me sentiría cómodo con ellas y se ajustan a mis necesidades?, cómo lo implementa, es decir, cómo aplica los principios y usa las herramientas ¿así lo haría yo?, ¿mis necesidades son más simples o más complejas?, ¿podría simplificarlo?.

Finalmente decir que me pasé de tiempo (pido disculpas, especialmente a Goio que exponía después) y no pude hablar apenas sobre mi implementación, con lo que a la presentación le faltó pasar de ese plano más abstracto y generalizado (ingredientes) a un ejemplo más concreto e ilustrativo (plato). Si hay interés quizás lo haga en otra ocasión.

Conclusión

“Busca la solución más simple posible que se ajuste a las necesidades de tus proyectos y a tu forma de pensar. Todo lo demás es ineficiente y por tanto prescindible.”

“La solución más simple posible es también la más adecuada.”

Puedes leer algunas ideas similares por David Allen, autor de GTD, en Let the lists fall where they may

Bonus Track

Blog comments powered by Disqus